sábado, julio 30, 2005

el abrazo

las rosas y sus espinas,
a la terremótica romina

el echo de dedicarle un volado tiempo
algo tendrá.
el tiempo y ella,
la crema de su piel
y las intensidades de sus risas.
pero aquella, ahora
(tiempo),
se sumerge en mis pasillos.
camina sin tropiezos
(bueno tal vez alguno),
se abre paso
(derriba sombras)
ojos ennochecidos,
labios lindos,
y llega, a mis fiascos,
en un apretón de cuerpos,
en un abrazo suyo,
que es como la piel hermosa
y dura de un leopardo,
la coraza de una nave invencible,
e incluso los pétalos sangre de un jardín épico.
no se si me sustrae
o me devuelve vida.
no se si me sostiene
o se envuelve de mi.

qué es la inocencia?
un par de besos suaves,
casi delicados
para no romperse
parados en una ciudad carnívora.
eso es brutalmente inocente.
ah, y los abrazos,
como compañeros de ruta,
para ese laberinto que es mi mente.
y a propósitos de espirales
que nunca terminan
(mientras cabina 1, 25 centavos),
estaba preguntándome
si ella sabrá dónde está la salida,
y si no es parte de la misma,
al menos... una sugerencia,
un susurro
o melodía detrás de una puerta.

mario l samizdat
abril 25 del 2003.-